Poemas del mar – III

By Tomás Morales

Y volvieron de nuevo las febricientes horas;

el sol vertió su lumbre sobre la pleamar,

y resonó el aullido de las locomotoras

y el adiós de los buques dispuestos a zarpar.

Jadean chirriantes en el trajín creciente

las poderosas grúas y a remolque, tardías,

las disformes barcazas andan pesadamente

con sus hinchados vientres llenos de mercancías;

nos saluda a lo lejos el blancor de una vela,

las hélices revuelven la luminosa estela

Y entre el sol de la tarde y el humo del carbón,

la graciosa silueta de un bergantín latino

se aleja lentamente por el confín marino,

como una nube blanca sobre el azul plafón