Poesías amorosas En lo penoso de un amante ausente

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Embravecí llorando la corriente

de aqueste fértil cristalino río,

y cantando amansé su curso, y brío:

¡tanto puede el dolor en un ausente!

Miréme en los cristales de esta fuente

antes que los prendiese el hielo frío,

y vi que no es tan fiero el rostro mío,

que no merezca ver tu luz ardiente.

Dejé sus aguas ricas de despojos,

cubrió, Isbela, de incienso tus altares,

coronélos de espigas a manojos.

Sequé, y crecí con agua, y fuego a Henares,

y tornando en el agua a ver mis ojos,

en un arroyo pude ver dos mares.