Poncio Pilatos

By Enrique Hernández Miyares

Ya de regreso en Roma, se pasea

por el Foro, Pilatos, distraído,

cuando un nombre que al paso hirió su oído

despierta en él aletargada idea

¡Ah!, sí -dijo- recuerdo la ralea

que lo seguía hasta el pretorio erguido

Un tal Jesús, en Nazaret nacido,

cabeza de motín, muerto en Judea

Aquel rabino, humilde y misterioso,

perturbador del orden, sospechoso,

su nombre al culto dio de esos cristianos

¡Jesucristo! Persiste en mí su historia

y mi fallo indeciso en la memoria:

¡se impuso el pueblo y me lavé las manos!