Por nada, como ves
Siete duros al mes de peluquero,
para calzarme, nueve; las criadas,
que necesito dos, no están pagadas
si no les doy cien reales en dinero.
Diez duros al bribón de mi casero;
telas, plumas, caireles, arracadas,
blondas, medias, hechuras y puntadas
de Madame Burlet y del platero
Noventa duros, poco más -Noventa,
diez, siete, nueve, cinco ¡Y la comida!
-¿No la quiere pagar y somos cuatro?
Solo cuatro Si a usted no le contenta
-Sí, calla Bien ¡Hermosa de mi vida!
¡Ay del que tiene amor en el teatro!