Post nubila...

By Francisco Javier Ugarte y Pages

Señor, Señor, que se me va la vida;

detén el rayo que extinguirla intenta:

oigo el ronco fragor de la tormenta

que sobre mí retumba enfurecida,

y trémulo -sacrílego deicida,

cómplice de tu muerte y de tu afrenta-,

tu cólera implacable me amedrenta

y tu excelsa justicia me intimida

¡Tu justicia, Señor! La ley que ampara

al inocente, al triste, al desvalido,

de Ti, inflexible y dura, me separa.

Pero si grande mi maldad ha sido,

más grande es tu clemencia ¡nunca avara

del perdón, de la gracia, del olvido!