PRELUDIO

By Evangelina E. Guerrero Zacarías

En el vaso sombrío de mis penas

cayó la rosa ardiente de un cariño.

Mis sueños eran castas azucenas

en aquel ingenuo corazón de niño.

La rueca de los años fue urdiendo

la implacable hojarasca del olvido

brotó un lamento que se fue perdiendo

con tremores de trágico alarido.

Pasó el breve prodigio del momento.

Quedó un dulzor de mieles en mi boca

y algo muriente se fundió en el viento.

¡Ya dejé de llorar!... En mi horizonte

vi dibujarse una esperanza loca

tras la tétrica risa de Caronte.