Pro senectute

By Miguel Antonio Caro

¡Tú, emprendiste bajo el albor temprano

la áspera senda con ardiente brío,

y ahora inclinado y con andar tardío

rigiendo vas el báculo de anciano!

Torpe el sentido y el cabello cano

no te acobarden, ni en sepulcro frío

contemples con doliente desvarío

de rápido descenso el fin cercano

Fúlgida luz la vista te oscurece;

argentó tu cabeza nieve pura,

cesas de oír, porque el silencio crece;

te encorvas, porque vences la fraguar;

anhelas, porque el aire se enrarece;

llegando vas a coronar la altura.