Procura advertir la loca opinión de las piedras preciosas

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Si el mundo amaneciera cuerdo un día,

pobres anochecieran los plateros,

que las guijas nos venden por luceros

y, en migajas de luz, jigote al día.

La vidriosa y breve hipocresía

del Oriente nos truecan a dineros;

conócelos, Licino, por pedreros,

pues el caudal los siente artillería.

Si la verdad los cuenta, son muy pocos

los cuerdos que en la Corte no se estragan,

si ardiente el diamantón los hace cocos.

Advierte cuerdo, si a tu bolsa amagan,

que hay locos que echan cantos, y otros locos

que recogen los cantos y los pagan.