Procura cebar a la codicia en tesoros de Lisi

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Tú, que la paz del mar, ¡oh navegante!,

molestas, codicioso y diligente,

por sangrarle las venas al Oriente

del más rubio metal, rico y flamante,

detente aquí; no pases adelante;

hártate de tesoros, brevemente,

en donde Lisi peina de su frente

hebras sutil en ondas fulminante.

Si buscas perlas, más descubre ufana

su risa que Colón en el mar de ellas;

si grana, a Tiro dan sus labios grana.

Si buscan flores, sus mejillas bellas

vencen la primavera y la mañana;

si cielo y luz, sus ojos son estrellas.