Procura también persuadir aquí a una pedidora perdurable la doctrina del trueco ...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Que no me quieren bien todas, confieso;

que yo no soy doblón para dudallo.

Si alguno tengo, gusto de guardallo;

si me aborrecen, no será por eso.

Con quien tiene codicia, tengo seso;

en pagar soy discípulo del gallo,

y yo ningún inconveniente hallo

en estas retenciones que profeso.

Es lenguaje de poyos y de establo

«Tengamos y tengamos»; y «lo cierto

es lo de taz a taz», si yo le entablo.

No se tome en la boca el perro muerto:

quebremos de esta vez el ojo al diablo;

y pues cojuelo le hay, háyale tuerto.