Protestas del cornudo profeso

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

«¿Es más cornudo el Rastro que mi abuelo,

o conoce Segovia más señores?

¿No es toda mi cabeza calzadores,

tinteros y linternas, barba y pelo?

»¿Háseme conocido algún recelo

(aun burlando) jamás en mis amores?

Pues en lo que es mullir los pretensores,

mis hermanas dirán si duermo o velo.

»Llamen a dos que entiendan de cornudo;

y si yo para serlo no valiere,

tasándolo más que él, llámenme honrado.»

Dijo Fermín, hallándose desnudo,

y viendo que sin causa le prefiere

un cornudo novicio a un procesado.