Que amor de una vista se enciende y alimenta la llama

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Quien bien supo una vez, Lisi, miraros

y quien pudo arribar a conoceros,

bien merece poder vivir sin veros,

y no poder morir si sabe amaros.

Ni supo veros, ni sabrá estimaros

quien más codicia ver esos luceros;

y quien os vio una vez, osa ofenderos

si otra procura para contemplaros.

Esas lumbres de amor, ricas y avaras,

o tiene las del cielo por centellas,

menores en ardor, si menos raras,

o juntó en vuestros ojos las estrellas

Naturaleza, o vuestras luces claras

dividió por los cielos para hacellas.