Que de Lisi el hermoso desdén fue la prisión de su alma libre

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

¿Qué importa blasonar del albedrío,

alma, de eterna y libre, tan preciada,

si va en prisión de un ceño, y, conquistada,

padece en un cabello señorío?

Nació monarca del imperio mío

la mente, en noble libertad criada;

hoy en esclavitud yace, amarrada

al semblante severo de un desvío.

Una risa, unos ojos, unas manos

todo mi corazón y mis sentidos

saquearon, hermosos y tiranos.

Y no tienen consuelo mis gemidos;

pues ni de su victoria están ufanos,

ni de mi perdición compadecidos.