Que se ha de tener dado a Dios en el ánimo todo lo que el hombre posee, para que...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Tuya es, Demetrio, voz tan animosa:

«Agravio a mi obediencia, Dios, hiciste,

cuando tu voluntad no me dijiste,

antes que la trajera hora forzosa.

»Diera lo que me llevas, pues no hay cosa

que me quites, si no es lo que me diste:

pudiste recibir, y más quisiste

ejecutar con mano rigurosa.

»Esto, que es obediencia, yo quisiera

que fuera ofrecimiento, la alma mía

y los hijos te doy del mismo modo.

»Cobra la hacienda que otro dueño espera;

no me agravie, Señor, tu cortesía;

y, pues todo lo das, cóbralo todo.»