Quéjase de lo esquivo de su dama

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

El amor conyugal de su marido

su presencia en el pecho le revela;

teje de día en la curiosa tela

lo mismo que de noche ha destejido.

Danle combates interés y olvido,

y de fe y esperanza se abroquela,

hasta que, dando el viento en pompa y vela,

le restituye el mar a su marido.

Ulises llega, goza a su querida,

que por gozarla un día, dio veinte años

a la misma esperanza de un difunto.

Mas yo sé de una fiera embravecida,

que veinte mil tejiera por mis daños,

y al fin mis daños son no verme un punto.