QUISICOSAS I DE MI VIDA
El mal del siglo tiene su tentáculo:
misógino, andorrero, ultramontano,
me obligo a refugiarme en mi habitáculo,
cazando moscas como un Domiciano.
Diógenes socarrón, de pelo en pecho,
a la intemperie el cuero y sin recinto,
repta como una sierpe hasta mi lecho
la cortesana Lais de Corinto.
Mi nuevo amor es una forma lógica
del progreso y la herencia biológica:
abarca infinitésimo, y abarca
al de Safo y Faón, Dafnis y Cloe,
de Dante y Beatriz, Laura y Petrarca,
Cristo y Teresa, del Misterio y Poe...