Recuerdo que de la felicidad perdida atormenta

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Aquí, donde su curso, retorcido,

de parlero cristal, Henares santo,

en la esmeralda de su verde manto

ya engastándose va, y ya escondiendo,

sentí, molesta soledad viviendo,

de engañosa sirena docto canto,

que, blanda y lisonjera, pudo tanto,

que lo que lloro yo, lo está riendo.

Luego mi lira y voz al monte hueco

tu nombre, Lisa esquiva, le enseñaron,

y fue piadoso en repetirle el eco.

Ya todos estos bienes se pasaron

y a mis labios dejaron sólo en trueco

un «¡Ay, que fueron!» «¡Ay, que se acabaron!»