Recuerdo

By Federico Balart

¡En mis brazos murió! Boca con boca,

bebí anhelante su postre aliento,

que, aumentando por grados mi tormento,

desde entonces el alma me sofoca.

Yo mismo la vestí Mudo cual roca,

sin lanzar un gemido ni un lamento,

cumpliéndole un sagrado juramento,

negro manto le puse y blanca toca.

Hoy, cuando la amargura me enloquece

una dulce visión de aspecto santo

con hábito monjil se me aparece

Compasiva me mira; y cuando el llanto

mis párpados cansados humedece,

las lágrimas me enjuga con su manto.