Remembranza

By José Tabares Barlett

Marco el postigo a su hermosura era,

¡ha cincuenta años! ¡con dolor lo digo!

Hoy pasé por su calle y el postigo

abierto vi, como diciendo: -¡Espera!-

Ni un compañero de mi edad primera

existe ya, de mi pasión testigo;

de aquellos que rondábanla conmigo

por las losas gastadas de la acera

¡Ella, núbil, bajó a la sepultura

llevándose un ensueño de ventura!

Cruzo delante de su hogar desierto.

Vuelvo atrás la mirada entristecida,

y se le antoja al alma dolorida

hoy, el postigo aquel, un nicho abierto