Remenbranza

By Manuel del Palacio

-¡Tuya o de Dios!- con infantil denuedo

de hito en hito mirándome decía

-¡mía, prenda del alma, siempre mía!-

le contestaba yo casi con miedo

El viento que murmura triste y ledo

de su voz me repite la armonía;

ella ya no está aquí, Dios la quería,

y ni llorar su desventura puedo

Viva, del tiempo la inflexible mano

desvanecido hubiera poco a poco

aquel amor, que guardo en mi memoria:

Muerta, la tierra me la oculta en vano,

y aún con mis labios trémulos la toco

cuando penetro en sueños en la gloria.