Remy Belleau

By Fernando Maristany

¡Ah!, os lo ruego, ojos míos, quered serme corteses;

suministradme llanto, brindadme la fontana

que no se seca nunca, del agua de mi pena;

¡por esta vez al menos suministradme lágrimas!

Siento un dolor tan fuerte que vela mi garganta,

que me hiela la sangre y mi hálito retiene,

y siento que me lleva la muerte de la mano

a donde los pastores son grandes como reyes.

Me viene este dolor de un íntimo deseo

de ver, estando ausente, las gracias de mi vida,

ya presto a abandonarla, y de besar de nuevo

su pecho nacarado, de ver sus lindos ojos,

su mano diminuta, su gracia peregrina,

y morir en sus labios de púrpura y de oro.