Renunciando a la poesía

By José María Heredia

Fue tiempo que la dulce poesía

el eco de mi voz hermoseaba,

y amor, virtud y libertad cantaba

entre los brazos de la amada mía

Ella mi canto con placer pía;

caricias y placer me prodigaba,

y al puro beso que mi frente hollaba,

muy más fogosa inspiración seguía

¡Vano recuerdo! En mi destierro triste

me deja Apolo, y de mi mustia frente

su sacro fuego y esplendor retira.

Adiós ¡oh Musa, que mi gloria fuiste!

Adiós amiga de mi edad ardiente:

el insano dolor quebró mi lira.