Retablo

By Luis Felipe Contardo

Ya José, terminada del día la faena,

en el umbral enjuga de su frente el sudor;

y la Virgen María, para la parca cena,

las escudillas lava con sus manos de flor.

De la Luna que nace, la claridad serena

envuelve la casita, dulce nido de amor;

en el huerto inmediato hay olor de azucena

y aleteos de tórtolas y agua que hace rumor

Y adentro -¿cayó acaso de la altura un lucero?-

como una palomita que se acoge al alero

para esperar del día nuevo la nueva luz;

como un lirio que pliega, para soñar, su broche;

encanto de los cielos, sol que alumbra la noche,

en su pequeña cuna duerme el Niño Jesús...