Rima de laureles

By Fernando Ahumada

La palpitante pluma en el sombrero,

la señoril espada en la cintura,

en los ojos un rayo de bravura

y en el semblante un gesto aventurero;

cortés con los hidalgos, y altanero,

rindió galante culto a la hermosura

y, embriagado de amor, en noche oscura

ante mil rejas desnudó su acero.

Es el genio indomable de la raza

que, la espada sangrienta hasta la taza,

imprimiendo la mueca del espanto,

los mundos anchurosos recorría

aprisionando Reyes en Pavía

y sepultando imperios en Lepanto