Roma
Envuelta en sangre y pavoroso estrago
combate Roma con feroz anhelo:
llena el mundo su nombre, sube al cielo,
y las naciones tiemblan a su amago
Su águila fiera por el aire vago
hiende las nubes con ardiente vuelo,
y apenas mide en el distante suelo
las ruinas de Corinto y de Cartago
¿Qué la valió? Carbón, Mario implacable,
y Sila vengador y César fuerte,
huellan del orbe, a la infeliz señora.
Y otros ¡Oh Roma grande y miserable
que ansiando lauros y poder de muerte,
no supo ser de sí reguladora!