Roma y Cristo – IV

By José Zorrilla

Sintiéronse en el aire nuevos ruidos

que, nuevas, le traían auras suaves,

como en nuevo vergel las nuevas aves

piar s sienten al hacer sus nidos

Ecos de himnos de paz jamás oídos,

jubilosos y tiernos cuanto suaves,

de los paganos templos en las naves

iban a resonar como gemidos.

En su torpe embriaguez los sintió Roma:

la loba despertó, y ansiosamente

del aura nueva olfateó el aroma;

y aunque no le ve aun y aun no le siente,

al nuevo sol que por Oriente asoma,

venteó al león, del aire en la corriente.