Roma y Cristo – VIII

By José Zorrilla

CRISTO, legislador, no escribió nada;

ni un papiro dejó ni un pergamino:

quedó tras El su espíritu divino,

su fe con su memoria inmaculada.

CRISTO, rey, no empuñó cetro ni espada;

en el polvo sembró de su camino

de su fe la semilla; a su destino

dejándola y al tiempo encomendada

Germen de amor, de paz, de fe y cariño,

culto del alma, religión interna,

de fausto exenta y de mundano aliño,

la propagó el amor, la amistad tierna,

la fe del pobre, la mujer y el niño:

y por eso es VERAZ, ÚNICA, ETERNA.