Rosas

By Esther Lucila Vázquez

Rosa de fuego era al nacer el día

el áureo sol de vivos resplandores,

y la luna, a la tarde, en los alcores,

«como rosa de nieve se entreabría»

¡Oh, fresca Rosa de la patria mía,

que estando de la vida en los albores,

a las pintadas y fragantes flores

tu arrogante colora desafía!

Radia en tus ojos negros el vislumbre

de la rosa de fuego de la aurora

con eternal y poderosa lumbre,

y en tus mejillas delicadas arde

la nacarada luz deslumbradora

de la rosa de nieve de la tarde