Rubén Darío

By Paulino G. Báez

Rubén Darío: dicen que fuiste de los astros

centurión, en palacios irídeos del vacío;

que por ti comulgaron todos los Zaroastros,

todos los Jesucristos ¡Verdad, Rubén Darío!

Un pedestal glorioso la suerte te depara

y tu fama, al pináculo, Padre Darío llega,

pues fuiste quien un día su amor le declarara

-claro de sol y luna- a la bacante griega.

Deja a los detractores seguir su obra malvada;

tu gloria, Padre nuestro, tu gloria está salvada

Deja, pues, que la Envidia irreverente ladre.

El mastín de la inquina ladrará hasta cansarse

y el cuervo, el negro cuervo de Poe, irá a posarse

sobre tus viñas muertas ¡Dios te bendiga, Padre!