Safo

By Francisco «Delio» Iturrondo

De su pérfido amante abandonada,

mísera Safo a Léucas se dirige;

allí la prueba aterradora elige

que su pasión sofoque desdichada

Ya mueve el paso hacia la roca alzada:

el crimen de Faón su pecho aflige:

a Némesis perdón por él exige,

y al abismo se arroja despechada

¡Infeliz! ¡ay! de Tétis en el seno

desapareció por siempre con su lira,

dulce embeleso de la griega gente:

Por siempre enmudeció su plecto ameno,

¡Feliz quien junto a ti por ti suspira!

Clamó, y hundióse al piélago rugiente.