Samaritana

By Ignacio Zaldívar

Libre soy; mas dichoso cambiaría

esta mi libertad por tus cadenas

¡Oh, de tus manos dulces y morenas

la adorable y eterna tiranía!

Si yo tu esclavo fuese, te daría

todas mis horas, de tu imagen llenas,

toda la ardiente sangre de mis venas

y si pidiese más más todavía

Samaritana: el agua que yo quiero

entre las rosas de tus labios mana,

y es Dios el que te puso en mi sendero.

Ayer te amé; hoy te adoro; y si mañana

ves que, sediento de tu amor, me muero,

¿me darás de beber, Samaritana?