SAMPAGUITAS – IV
Blancas flores de amor, tan tímidas y buenas,
tan sencillas y suaves, como sueños de niñas,
como amantes caricias de unas manos morenas,
orgullos de los huertos y ubérrimas campiñas:
Escuchad un encargo: creced cuando me muera
con la nota final de mi canción postrera,
al lado de la tumba que guarde mi ilusión;
y perfumad las alas de mi Musa amorosa
cuando vaya a posarse en mi olvidada fosa,
para rezar par mi alma una triste oración!