Sé dueño de ti mismo

By Juan Manuel Cotta

La pasión es un niño sin cultura, que juega

en un palacio -el alma-, destrozando los muros,

rompiendo los cristales ¿Pobre de quien se entrega

obediente al mandato de sus torpes conjuros!

La pasión es barquilla liviana que navega

sin rumbo y bajo cielos terriblemente obscuros

¡Buen timón, almirante, revisar la bodega

y echar al agua el lastre de los sueños impuros!

¡Oh! dómine; no dejes que el «niño» se pervierta,

ni dejes, almirante, que la «barquilla» incierta

navegue, porque acaso descenderá al abismo

Y tú, gobierna, tu alma, aprisiona el encono,

y no te eches en brazos del sabroso abandono

¡Elévate, levántate! Sé dueño de ti mismo.