Séneca vuelve a Nerón la riqueza que le había dado

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Esta miseria, gran señor, honrosa,

de la humana ambición alma dorada;

esta pobreza ilustre acreditada,

fatiga dulce y inquietud preciosa;

este metal de la color medrosa

y de la fuerza contra todo osada

te vuelvo: que alta dádiva envidiada

enferma la fortuna más dichosa.

Recíbelo, Nerón; que, en docta historia,

más será recibirlo que fue darlo,

y más seguridad en mí el volverlo:

pues juzgarán, y te será más gloria,

que diste oro a quien supo despreciarlo

para mostrar que supo merecerlo.