¡Siempre solo!

By Antonio Plaza

Si de la clara aurora diamantina

se dibujan los célicos albores,

los pájaros del viento moradores

al éter mandan su canción divina

Y si el sol orgulloso se reclina

sobre un lecho radiante de colores,

llenas de amor las carminadas flores

entreabren su corola purpurina.

Todos tienen un ser que los comprenda,

yo al vicio y la virtud indiferente

aislado cruzo la maldita senda,

cual se arrastra en las rocas la serpiente;

mas tengo un alma de vivir cansada

que ni al cielo ni al mundo pide nada.