Siempre tú

By Carolina Coronado

La niebla del diciembre quebrantaba

del sol los melancólicos fulgores

cuando en mi corazón de tus amores

el acento primero resonaba

El segundo diciembre se acercaba

trayendo para mí nieblas mayores,

que a merced de los vientos bramadores

tu nave en el Atlántico bogaba

Y el tercero diciembre aparecía

templado, alegre como el mayo hermoso

y eras tú mi suspiro todavía

El cuarto arrebatado, tempestuoso,

vino a robarme la ventura mía,

¡ay!, mas no a dar a mi pasión reposo.