Símbolo

By Federico Bermúdez y Ortega

¡Aquél viejo enigmático y sereno,

de tristes palideces marfilinas

y miradas de dulce Nazareno,

échase a descansar bajo las ruinas!

¡Y en le vasto silencio vespertino,

tras un largo suspiro y un bostezo,

cerráronse del sueño al hondo beso

sus ojos de cansado peregrino !

Cuando la tarde huyó triste y doliente,

con la noche se entró por el oriente

la luna, y al verter sus argentadas

claridades silentes en las ruinas,

bañó con sus miradas argentinas,

¡dos míseras grandezas olvidadas!