Sin esperanzas

By Juan J. Geada

Desde los más profundos abismos de la vida

yo te invoqué mil veces; y mil veces mi afán

fue para mis anhelos la estrella bendecida

que fulguró un instante con dulce fulgurar.

¿Por qué no te levantas, flor de mis pensamientos,

y vienes con tus ósculos de esperanza y de fe,

a darme lo que en vida me dieron tus alientos

y a nutrir de ilusiones mis ansias del ayer?

¡Muerta querida, lejos de ti la vida mía

se deshoja cual mustia Rosa de Alejandría

sangrando gota a gota mi amante corazón!

Y en vano es que te implore, si no has de volver nunca

El soplo de tu muerte dejó en mi alma trunca

la flor de la esperanza y el iris del amor.