Sobre mi tumba

By Juan de Dios Peza

En ti no caben ni desdén ni olvido;

en tu celda distante y solitaria

me das una oración ferviente y diaria;

¡Unico don que para mi te pido!

Y hasta mi hogar desierto y escondido

llega el suave rumor de tu plegaria,

aroma de la tierna pasionaria

que ha ganado el altar y yo he perdido

Ora siempre por mi, mi bien amado,

que en esta vida deleznable y dura,

¡Tú eres sierva de Dios, yo del pecado!

Y que digan al ver mi sepultura:

¡Yace aquí un pecador que fue salvado

por la piedad filial de un alma pura!