Sobremesa alegre

By Manuel Magallanes Moure

La viejecita ríe como una muchachuela

contándonos la historia de sus días más bellos

Dice la viejecita: «¡Oh, qué tiempos aquellos,

cuando yo enamoraba a ocultas de la abuela!».

La viejecita ríe como una picaruela

y en sus ojillos brincan maliciosos destellos

¡Qué bien luce la plata de sus blancos cabellos

sobre su tez rugosa de color de canela!

La viejecita olvida todo cuanto la agobia,

y ríen las arrugas de su cara bendita

y corren por su cuerpo deliciosos temblores.

Y mi novia me mira y yo miro a mi novia

y reímos, reímos mientras la viejecita

nos refiere la historia blanca de sus amores