Son...sone...tes

By Julio Flores Roa

Oh tú que en gradación eterna y muda

has ostentado todos los colores,

como el iris que el sol con sus fulgores

forma en la negra inmensidad desnuda!

Tú que conoces al varón que suda

de un mísero destino los rigores;

tú, que ya no tendrás días mejores

de esta existencia en la batalla dura;

Tú, que verde y sutil como la malva

cubrir osaste como al sol la nube,

de nuestro amigo la luciente calva;

Hoy que el sepulcro tu carrera ataja,

no te diré como a la niebla: ¡Sube!

Yo te diré como a la noche: ¡Baja!

Duerme tú, que sufriste los sudores

de esa columna humana en cuya cumbre

tanto el alma vertió candente lumbre

que hasta el pasto quemó con sus ardores

Duerme tú, que jamás sucios favores

lograste, como muchos, por costumbre;

que toda tu asquerosa podredumbre

se torne al cabo en perfumadas flores

No, la muerte no es noche; es luz, es alba

que a la niebla de la nada aterra

y de la sombra sepulcral nos salva;

Como el cadáver que la tumba encierra,

tú bajaras desde la estéril calva

de Carlos, ¡ay!, a fecundar la tierra

Tú, que la cumbre de Tamayo un día

ocupaste como águila altanera,

que bajo el dombo de la azul esfera

mira la muda inmensidad vacía;

Tú, que en la noche tempestuosa y fría

diste abrigo en la calma y en la cuera

de aquel que es más delgado que una cera

y más largo tal vez, que una bujía

Debes dormir en el recinto oscuro

de la tierra, que es madre bondadosa,

que lecho da a su huésped, jamás duro,

y que hace al rededor nacer la rosa

y tornar en ambiente blando y puro

todo lo que al morir rueda a la fosa

Reposa, pues entre la tumba hueca

que va a cambiar tu singular destino;

ya que malezas no hubo en tu camino

llevas al fenecer mucha manteca

Aunque muerta, tu cinta no está seca;

quizás untada de aguardiente o vino,

de la muerte en el raudo torbellino,

como todas irá de Ceca en Meca

Pero tal vez la savia oscura y sola

de la fecunda tierra, cuyo aliento

vaga al acaso como inmensa ola,

hará de ti, para halagar al viento

el cáliz de una trémula amapola

o la corola azul de un pensamiento