Soneto a la amistad

By José María Blanco White

¿Qué resta al infeliz que acongojado

en alma y cuerpo, ni una sola hora

espera de descanso o de mejora

cual malhechor a un poste aherrojado?

Por el dolor y la endeblez atado

me ofrece en vano en arrebola Aurora,

y el sol en vano el ancho mundo dora:

tal gozo inmole, en vida sepultado

¡Infeliz! ¿Qué hago aquí? ¿Por qué no abrigo

del sepulcro una voz que dice: «Abierta

tienes la cárcel en que gimes: vente»

¿Por qué? pregunto Porque en tierno amigo,

en imagen vivísima a la puerta

se alza, y llorando, dice: «No detente»