Soneto a la muerte de Isabel de Borbón
De Francia marchitó la flor más bella,
del rigor más común el golpe fiero;
desdicha grande, si funesto agüero,
que a España le dejó tanta querella.
Si alfombras de cristal triunfante huella,
túmulo de dolor grave y austero
renueva sus memorias, tan severo
que anocheció la más lucida estrella
que atenta celebra las memorias
del sol, a quien debió luces tan claras,
llorando que le falten sus reflejos
Perdió su luz mi sol, perdí mis glorias;
aquí, vida veloz, tu curso paras;
quiebren a un mismo tiempo dos espejos.