Soneto a una dama que se embozaba siempre que veía a su amante

By Salvador Jacinto Polo de Medina

Levanta el manto de la noche fría

la mano blanca de la roja aurora

y el planeta, que nunca para, dora

las cumbres que primero ven el día

La oscuridad confusa se desvía,

la forma de las cosas se mejora

y el alba ríe, que aunque perlas llora

lágrimas hay que nacen de alegría

Sólo el alma, a quien niegan su luz pura

los ojos que cubrís en caos profundo,

habita triste y claridad desea

Deshaga, pues, su luz la noche oscura

y amaneced siquiera, porque el mundo

el mediodía en el oriente vea