Soneto cuarto de la dama respondiendo a este último del caballero, con diferente...
Si fuera dable que mi extravagancia
se dejase vencer de la fineza,
triunfando hubiera ya de mi entereza
tu tesón, tu porfía y tu constancia
Pero cuanto me obliga tu arrogancia,
y el seguro que ofrece tu firmeza,
me ofende, Fabio, por naturaleza,
el eco sólo de amorosa instancia.
Supuesta esta verdad ¿qué fruto esperas
del llanto que derramas obstinado,
por más que sean tus ansias verdaderas?
Si la que ha de premiar tan fiel cuidado,
no sólo no agradece que la quieras,
más aun el ser querida le da enfado.