Soneto dedicatorio

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

A quien hace el Amor tantas mercedes,

que le calienta lo que tiempo hiela,

y no admitiendo canas en su escuela

quiere que en ella eternamente quedes;

y como presa antigua de sus redes,

de verte galán verde se consuela,

y viendo que la edad tu casa asuela,

tus cuentas va poniendo en sus paredes,

quiérote dedicar mis conclusiones.

Recíbelas, abuelo de Cupido,

debajo del amparo de tus martas;

ansí te amen damas a millones,

y seas de las tuyas tan querido,

que con los mozos de las sobras partas.