Soneto inédito

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Suelta mi Manso, pastorcillo extraño,

pues otro tienes tú de igual decoro;

vuelve la prenda que en el alma adoro,

perdida por tu bien y por mi daño.

Ponle su esquila y su grosero paño,

no me le engañen tus collares de oro;

toma en albricias este blanco toro,

que a las primeras hierbas hará un año.

Si pides señas, tiene el vellocino

negro encrespado, y los ojuelos tiene

como durmiendo en regalado sueño.

Sin duda que yo soy su dueño indino,

suelta y vérsale que a mi choza viene,

que aun tienen sal las manos de su dueño.