Soneto quinto y único de un caballero portugués, remitiendo a una dama, las obra...
Al nombre de Candamo un monumento
erigir suntuoso así procuro,
pues le forman aplauso más seguro
tus elogios, que tu merecimiento
Hoy le eterniza este acontecimiento
más que la prevención del bronce duro,
porque respetarán en lo futuro,
más que su discreción, tu entendimiento.
Mas que en el mármol que en el jaspe herido,
contra los accidentes de la historia
la dejan tus aplausos defendido.
Pues para asegurar inmortal gloria,
no teme los insultos del olvido,
quien su nombre eterniza en tu memoria.