Soneto sueco
¿Porqué me detendría en Strewjmoj?
¡Hielos, bálago, musgo, almoraduj!
Por cubrirme la faz con un cambuj
me dejaron un día sin reloj.
Húbeme de calzar suecos de boj
y encapillarme bien con el ganduj
A mi costa esa gente sacó el fluj,
cada vez que pegaba un pedicoj.
Si no es porque me embarco en un pataj,
prometiendo volver al abenmej,
dejo allí bolsa, flechas y carcaj.
Escarmentado estoy, amigo Aruéj
Aunque me den las minas del balaj,
me vuelvo a mi región de Abaguanej.