Soneto

By Agustín Tejada Páez

Despoja el cierzo al erizado suelo

del verde y hermosísimo atavío;

detiene el curso el presuroso río,

porque a sus sueltas aguas prende el hielo

El cielo, vuelto en nubes, muestra el velo,

el viento sopla proceloso y frío,

el mar, bramando con hinchado brío,

corrientes montes de agua sube al cielo.

Asoma la florida primavera,

y el campo, antes desnudo, adorna y viste,

sueltas las aguas, da templanza al viento.

Aclara el cielo, aplaca la mar fiera;

que al fin tiene mudanza el tiempo triste,

y espero la tendrá mi gran tormento.